Cuando la búsqueda de un cadáver se convierte en un viaje por la condición humana: la obra maestra silenciosa de Ceylan que podés ver en streaming
En 'Érase una vez en Anatolia', el director turco Nuri Bilge Ceylan convierte una pesquisa policial nocturna en una de las meditaciones más densas y emocionantes del cine contemporáneo. Disponible en Filmin, la película exige paciencia y, a cambio, deja pensando durante días.

Imaginate esto: una comitiva de camionetas cruza las estepas turcas en plena noche, con los focos barriendo el suelo polvoriento como si fueran linternas en un camping gigante. No hay luna llena, no hay música incidental que avise que algo va a pasar. Solo el murmullo del viento, el ruido de los motores y, cada tanto, un cruce de palabras entre policías que empiezan a perder las ganas de seguir buscando. Así arranca Érase una vez en Anatolia, la película de Nuri Bilge Ceylan que llegó al streaming en Filmin y que, les aviso desde ya, nada tiene que ver con el ritmo al que estamos acostumbradísimos los espectadores argentinos cuando nos sentamos frente al living con un paquete de pochoclos.
La premisa, como verán, es de una sencillez casi escolar: un fiscal, un médico forense y un grupo de policías salen a dar una vuelta por el campo con el asesino y su cómplice, que están borrachos desde hace horas y no recuerdan bien dónde enterraron a la víctima. Punto. No hay conspiración internacional, no hay giro inesperado a los veinte minutos, no hay villano con sombrero de copa. Lo que hay es una noche larga, muchísimo polvo, y un paisaje que parece sacado de otro planeta, marrón, gris, casi lunar.
Un cine que se toma su tiempo, como la vida misma
Ceylan es un director que ya tiene fama de tomarse las cosas con calma. Yo lo descubrí hace años con El árbol de los frutos salvajes, que también ganó en Cannes, y la sensación fue la misma que ahora me dejó esta película: la de estar mirando un documental sobre personas reales, filmado por alguien que tuvo la paciencia de quedarse sentado esperando a que la vida pase delante de su cámara. En Érase una vez en Anatolia eso se nota desde el primer plano. Nada parece apurado. Las conversaciones arrancan, se traban, derivan hacia cualquier lado, vuelven. Uno de los policías cuenta la historia de su hija. Otro habla de un suero que le dio un médico en un pueblo perdido. El asesino, mientras tanto, mira por la ventanilla como si fuera un turista más.
- La película dura dos horas y media, y no tiene un solo momento que justifique acelerarla.
- Obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes, uno de los reconocimientos más pesados del circuito internacional.
- Está disponible en el catálogo argentino de la plataforma Filmin, con lo cual se puede ver desde el sillón, sin tener que ir al cine y arriesgarse a quedarse dormido por el ritmo contemplativo.
- Es considerada una de las obras centrales del cine turco contemporáneo, junto con films del propio Ceylan como Winter Sleep y Lejano.
La oscuridad como estado de ánimo, no como truco
Lo que más me impactó, y esto es una opinión absolutamente personal que me permito porque la firma me lo autoriza, es que Ceylan usa la oscuridad del campo turco no para asustar al espectador, como haría cualquier thriller de Hollywood o cualquier producción de Netflix con presupuesto para generadores, sino para construir un estado de ánimo. La noche no es decorado, es casi un personaje más. Cuando por fin aparece una luz a lo lejos, después de mucho rato de pantalla casi negra, uno siente el mismo alivio que sentirían los personajes. Y eso, créanme, no lo logra cualquier director con cualquier guion.
Porque la tensión que arma Ceylan no es la del suspenso clásico, esa que te hace agarrar el apoyabrazos del sillón. Es una tensión más silenciosa, más parecida al agotamiento existencial. Son personas que conviven todos los días con el crimen y con la muerte, que ya casi no se miran entre sí, y que están tan cansadas que se vuelven, paradójicamente, más humanas. Hay una escena, casi sobre el final, que es devastadora en su sencillez, y que no voy a spoilear pero que les recomiendo mirar con el volumen bien alto y el celular lejos.
Una película que incomoda, pero también enseña
Aclaro algo para los que estén pensando en ponerla esta noche: Érase una vez en Anatolia no es una película para cualquier momento. Si están cansados después de un día de trabajo, si tienen que levantarse temprano, si quieren algo liviano para ver mientras contestan mensajes en el grupo familiar, mejor guarden la función para otro día. Pero si se bancan el ritmo, si les gusta el cine que después te deja pensando un rato largo en la cama antes de dormir, esta es una cita obligada. Es de esas películas que uno termina, apaga el televisor, y se queda un buen rato mirando el techo.
Por eso me parece una buena oportunidad para preguntarles lo mismo que el sitio original les preguntó, pero en versión bien argentina: ustedes, ¿son más del thriller que los tiene al borde del asiento toda la noche, o del que les revuelve el estómago y les deja pensando durante una semana? Yo, confieso, soy del segundo tipo, y esta película me reconcilió con una manera de mirar cine que muchas veces el mercado del streaming nos quiere hacer olvidar. Los leo en los comentarios.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Récord de Jugadores para Star Wars Battlefront II en Steam tras Éxito de Andor

Sony pone fin al universo de villanos de Spider-Man con 'Kraven the Hunter' y asume el fracaso de su ambicioso proyecto

Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 2 llega el 27 de agosto a consolas y PC
