Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Caldenal Noticias

Caldenal Noticias

Portada — Vida —

Después de los 50, levantar la bolsa sin pedir ayuda: cómo recuperar la fuerza que el cuerpo va dejando

Una rutina adaptada, al menos dos veces por semana, puede marcar la diferencia entre sostenerse solo en lo cotidiano o empezar a depender de otros para tareas simples. Especialistas y entrenadores certificados explican por dónde empezar.

MV
Marta VillalbaSociedad · · 4 min de lectura
Después de los 50, levantar la bolsa sin pedir ayuda: cómo recuperar la fuerza que el cuerpo va dejando

El viento del sur mueve las hojas en la vereda de San Isidro y María del Carmen, de 58 años, sale del kiosco con una bolsa de mercadería que, confiesa, hasta hace un año le resultaba imposible cargar sin pedirle a alguien que la acompañara. Hoy, después de seis meses entrenando fuerza dos veces por semana, levanta las bolsas, sube las escaleras del colectivo y se sienta y se levanta de la silla de su cocina sin pensarlo. Esa diferencia, que ella describe como volver a ser ella misma, es exactamente lo que buscan los especialistas cuando recomiendan trabajar la musculatura después de los 50: no una cuestión de estética ni de marca deportiva, sino de autonomía cotidiana, de poder resolver solo los movimientos más simples sin que el cuerpo diga basta.

Por qué la fuerza se va y por qué importa recuperarla

La pérdida de fuerza muscular es un proceso gradual que, según detallan los manuales de referencia, puede empezar a notarse incluso a partir de los 30 años, aunque la mayoría de las personas la perciba mucho después, cuando el esfuerzo de cargar algo, levantarse del inodoro o alcanzar un estante alto empieza a costar más de lo que debería. A partir de los 50 esa merma se vuelve más evidente, y con ella aparece el riesgo de perder independencia para actividades tan básicas como llevar las compras, subir una escalera o jugar con un nieto en el piso. Por eso, entrenar la fuerza a esa edad no es un capricho ni una moda: es una forma concreta de sostener músculos, cuidar los huesos y mantener la capacidad de resolver la vida diaria sin asistencia.

Qué dicen las guías y por dónde empezar

El Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte recomienda trabajar la fuerza al menos dos veces por semana, con entre una y tres series de seis a quince repeticiones por ejercicio, ajustando siempre la carga y la elección de los movimientos a la condición física y a los antecedentes de salud de cada persona. Antes de empezar cualquier rutina, los especialistas insisten en hacer una consulta médica, sobre todo si hubo cirugías, lesiones o enfermedades preexistentes, porque la idea no es forzar al cuerpo sino acompañarlo para que se mantenga útil el mayor tiempo posible.

  • Sentadilla con pesa al frente: trabaja piernas, glúteos y abdomen, los músculos que se usan al levantarse de una silla. El descenso debe llegar hasta una posición cómoda, sin forzar las rodillas.
  • Peso muerto rumano: el patrón de llevar las caderas hacia atrás con las rodillas ligeramente flexionadas, clave para recoger cosas del piso. Se puede aprender sin carga antes de sumar una mancuerna o pesa rusa.
  • Press de hombros sentado: para los movimientos que exigen elevar los brazos, como guardar la vajilla en un estante alto.
  • Sentarse y levantarse del suelo: combina fuerza, movilidad y control corporal. Se recomienda empezar con tres a cinco repeticiones y ayudarse con las manos si hace falta, buscando reducir los apoyos de manera progresiva.
  • Posición de oso: con manos y puntas de los pies apoyadas y las rodillas apenas elevadas, fortalece el abdomen y mejora el equilibrio, lo que puede ayudar a disminuir el riesgo de caídas.

La mirada de los entrenadores y el peso de la palabra especialista

El entrenador certificado Charlie Grundas, consultado sobre cómo armar una rutina para esta franja etaria, suele repetir que el objetivo no es estético sino funcional: preservar los movimientos que la gente hace todos los días sin darse cuenta, hasta que un día dejan de salir solos. Por eso, explica, los ejercicios conviene pensarlos a partir de las tareas que se quieren sostener, desde cargar una bolsa hasta levantarse del piso. Su colega Will Hewitt, también entrenador certificado, pone el foco en el abdomen: fortalecerlo, dice, mejora el equilibrio y puede ser un aliado concreto para reducir el riesgo de caídas, que es una de las grandes amenazas de autonomía después de los 60.

“La idea no es levantar pesas enormes, sino entrenar los patrones de movimiento que usamos todos los días para no perder independencia.”Charlie Grundas, entrenador certificado

María del Carmen, en San Isidro, lo resume con una frase que suena simple pero condensa todo: ahora vuelve del kiosko sin pensarlo, y eso, para ella, vale más que cualquier serie de abdominales. El clima de este mediodía de octubre, con ese viento fresco que anticipa la lluvia, parece el marco justo para entender de qué se trata: de sostenerse en pie, en todos los sentidos, el mayor tiempo posible.

MV
Marta VillalbaSociedad

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo