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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El apellido que se inventó la radio: la historia de cómo un cantor lírico terminó llamándose Leo Suar y por qué su nieto eligió no seguir ese camino

Toto Kirzner contó el origen del nombre artístico de su padre, Adrián Suar, que nació de una imposibilidad fonética de los locutores para pronunciar el nombre verdadero de su abuelo, el cantante Leibele Schwartz. Y explicó por qué, cuando le ofrecieron sumarse a esa tradición, prefirió conservar su apellido real.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
El apellido que se inventó la radio: la historia de cómo un cantor lírico terminó llamándose Leo Suar y por qué su nieto eligió no seguir ese camino

Hay apellidos que nacen de un árbol genealógico, de una traducción en el puerto de embarque o de un error en la mesa donde se sentaron los ancestros a firmar un papel. Y hay apellidos que nacen de algo mucho más chico: de un locutor de radio que se traba, una y otra vez, con una palabra que no le sale. El apellido Suar pertenece a esa segunda categoría, y la historia de cómo se inventó la cuenta Toto Kirzner con una sonrisa que se le adivina incluso antes de escucharla.

El escenario de esta historia hay que imaginárselo en los años en que la radio era el centro del mundo. En un estudio de Buenos Aires —o quizá de Estados Unidos, porque la carrera de su abuelo se movía entre los dos países— un cantante lírico de origen judío, de nombre Leibele Schwartz, se sentaba frente al micrófono con su trayectoria impecable y con un problema bastante menos glamoroso: los locutores no conseguían pronunciar su nombre. Cada vez que intentaban decirlo, la lengua se les enredaba. Y entonces, como pasa siempre que un oficio choca con una sílaba imposible, buscaron una salida práctica.

De Schwartz a Suar: una adaptación que se quedó para siempre

Esa salida fue Leo Suárez. Primero, un apaño; después, un'habitude; finalmente, un nombre. La versión se fue puliendo con los años, perdió la zeta final y terminó convertida en Leo Suar, tal como lo conocemos hoy. La transformación no fue una decisión estética ni una estrategia de marketing: fue un recurso de emergencia que se institucionalizó.

“Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar”Toto Kirzner

El padre de Toto, que había crecido viendo a su propio padre resolver así los roces entre la fonética yiddish y el castellano de los micrófonos, tomó ese apodo familiar y lo hizo propio. Lo adoptó como nombre artístico y construyó con él una de las carreras más visibles de la televisión argentina. Lo que había sido un accidente de la radio se volvió identidad pública, marca, firma.

La encrucijada del nieto

Años más tarde, cuando Toto Kirzner empezó a trabajar en televisión y en teatro, se le planteó la misma posibilidad. Su padre, según contó el propio actor, le sugirió en algún momento la idea de usar Suar, aunque con una duda sobre cómo sonaría el conjunto. La propuesta no prosperó, y el razonamiento de Toto fue tan directo como el origen del apellido que le habían ofrecido.

“Mi viejo en un momento me decía: 'Toto Suar nos queda mal'. Y yo le decía: 'No me siento cómodo. Usemos nuestro apellido. ¿Para qué carajo lo tengo, si no?'”Toto Kirzner

La historia de la familia detrás del nombre

Detrás de todo esto hay una historia familiar que merece la pena recordar. Leibele Schwartz había construido una carrera extensa como cantante lírico, con más de 30 álbumes grabados, actuaciones junto a la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, la Sinfónica de Israel y la Sinfónica Nacional Argentina, y un paso también por la actuación. Murió el 11 de julio de 1992, a los 59 años. Su esposa, la actriz Lilian Keller, lo sobrevivió casi tres décadas y falleció el 30 de septiembre de 2020, a los 74 años, a raíz de un accidente cerebrovascular.

  • Leibele Schwartz era cantante lírico de origen judío y desarrolló su carrera entre Estados Unidos y Argentina.
  • Los locutores de radio no podían pronunciar su nombre y empezaron a llamarlo Leo Suárez, que luego se simplificó a Leo Suar.
  • Su hijo adoptó ese nombre artístico y construyó con él una de las trayectorias más visibles de la televisión argentina.
  • Su nieto, Toto Kirzner, eligió mantener su apellido real cuando le propusieron sumarse a la tradición familiar.

Confieso que esta historia me dejó pensando un rato largo. Hay algo muy de nuestra cultura en eso de que un nombre termine siendo otro por accidente, por la pereza de una lengua que no puede con una sílaba, y después ya nadie se anime a volver atrás. Y hay algo todavía más lindo en la decisión de un nieto que mira todo eso, lo entiende, lo abraza, y prefiere volver al documento, al Kirzner con el que figura en su DNI. Usemos nuestro apellido, dice, ¿para qué carajo lo tengo si no? Me parece una de las respuestas más honestas que escuché en mucho tiempo, y una manera preciosa de honrar al mismo tiempo al abuelo que se reinventó y al padre que construyó con esa reinvención. La pregunta queda flotando, y se la dejo a quien esté leyendo: si tuvieras la chance de usar un apellido que te abriera puertas, ¿lo tomarías sin pensarlo o preferirías seguir cargando con el tuyo, con todo lo que eso significa?

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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