Expediciones antárticas con base en Ushuaia: qué tener en cuenta antes de cruzar el Pasaje de Drake
La compañía Antarpply, con Teo Gounaris, repasa los aspectos logísticos, sanitarios y operativos que un viajero debe considerar para embarcarse hacia la Península Antártica durante el verano austral.

Unas 2.400 hectáreas de hielo marino y tierra emergida a lo largo de la Península Antártica reciben cada temporada de verano austral el desembarco de turistas que parten desde la ciudad fueguina de Ushuaia, ubicada a 3.260 kilómetros al sur de la Ciudad de Buenos Aires y a 580 kilómetros del punto más cercano del continente blanco. Las expediciones comerciales hacia la Antártida exigen una preparación previa que comienza antes de subir al buque y que incluye desde la llegada anticipada a la ciudad hasta la elección del tipo de camarote, según explicó a este medio Teo Gounaris, director ejecutivo de la operadora Antarpply Expeditions.
Planificación previa al embarque
Gounaris recomendó a los pasajeros llegar a Ushuaia con uno o dos días de margen respecto de la fecha de zarpe, dado que cualquier demora aérea puede impedir el embarque. El ejecutivo señaló que tampoco se requiere experiencia como montañista o explorador polar, aunque sí resulta imprescindible contar con movilidad suficiente para subir y bajar de las embarcaciones neumáticas tipo Zodiac y para desplazarse por superficies irregulares formadas por rocas, barro o hielo.
En materia de cobertura, el titular de la firma sugirió contratar un seguro de viaje específico que contemple evacuación médica desde la Antártida, y verificar con cada operador qué elementos se incluyen en la tarifa. En general, las compañías proveen las botas impermeables y las prendas exteriores térmicas, mientras que el pasajero debe aportar la ropa interior, las capas intermedias y los accesorios personales.
Vestimenta por capas y elección de camarote
La vestimenta por capas constituye la estrategia más difundida para hacer frente a las variaciones térmicas propias del pasaje. Una primera capa aislante, una segunda capa de abrigo y una tercera capa impermeable y cortaviento permiten ajustar la temperatura corporal al esfuerzo físico, al clima exterior y a la temperatura interior del buque.
En cuanto al alojamiento a bordo, Gounaris describió que el movimiento del casco se percibe con menor intensidad en los sectores bajos y cercanos al centro de la nave, donde se ubican los camarotes internos. En las cabinas superiores, en cambio, las vistas sobre el mar resultan más amplias, aunque el balanceo se advierte con mayor nitidez durante el cruce del Pasaje de Drake.
Cruce del Drake y desembarcos en la Antártida
La navegación comienza en el Canal Beagle, frente a la ciudad de Ushuaia, y prosigue hacia el Pasaje de Drake, el tramo de mar que separa el extremo sur americano de la Península Antártica. El estado del océano varía de una travesía a otra, y en algunos casos puede alcanzar magnitudes significativas, por lo que el equipo de expedición ofrece durante la travesía charlas informativas sobre geografía, fauna, historia polar y normativa ambiental aplicable a los desembarcos.
Una vez en aguas antárticas, la operadora procura organizar hasta dos salidas diarias de aproximadamente tres horas cada una, siempre que las condiciones meteorológicas y de hielo lo permitan. Las embarcaciones neumáticas permiten acceder a sectores costeros inaccesibles para el buque principal, donde se realizan caminatas guiadas y avistajes de témpanos, glaciares y fauna. No obstante, el itinerario previsto puede modificarse por viento, oleaje o presencia de hielo, y la decisión final sobre los movimientos corresponde al capitán del buque.
Durante el verano austral es posible observar ejemplares de pingüino de Adelia (Pygoscelis adeliae), pingüino papúa (Pygoscelis papua), focas cangrejeras (Lobodon carcinophaga), focas de Weddell (Leptonychotes weddellii), distintas especies de aves marinas y cetáceos como la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) y el Minke antártico (Balaenoptera bonaerensis), aunque los avistamientos no se encuentran garantizados. La normativa vigente prohíbe tocar o alimentar a los animales y obliga a mantener distancias mínimas, además de exigir protocolos de bioseguridad para evitar el ingreso de especies exóticas al ecosistema polar.
La nave y la experiencia a bordo
El buque utilizado por Antarpply, denominado Ushuaia, dispone de capacidad para 90 pasajeros distribuidos en 46 cabinas y suites. La embarcación cuenta con comedor, biblioteca, salón de observación y sala de conferencias, espacios que se complementan con las actividades exteriores durante los desembarcos. La temporada de operaciones se concentra en los meses del verano austral, periodo en que la Península Antártica ofrece temperaturas relativamente más templadas y mayor extensión de horas de luz diurna, factores que favorecen la navegación y las actividades en tierra.
La combinación de logística previa, equipamiento adecuado y aceptación de la variabilidad climática resulta, según los operadores consultados, tan determinante como la elección del propio destino. La Antártida, recuerdan los especialistas, no admite improvisaciones: cada decisión tomada en tierra, desde el seguro de viaje hasta la cabina reservada, puede incidir de manera directa en el desarrollo de una experiencia que combina navegación oceánica, desembarcos en zonas remotas y avistaje de fauna en uno de los entornos más regulados del planeta.
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