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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fito Páez, el piano como punto de partida: la orquesta que quiere aprender a dirigir y las huellas de Charly García

El rosarino pasó por Otro día perdido, tocó temas propios y ajenos, y dejó una frase que lo define: le obsesiona la máquina orquestal y cómo funciona. Además, recordó una gira con Charly García en la que tocaba de espaldas y lo que aprendió de ese maestro imposible.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Fito Páez, el piano como punto de partida: la orquesta que quiere aprender a dirigir y las huellas de Charly García

El piano aparece ahí, en el centro de la escena, apenas iluminado, como si fuera una brújula que marca el norte de toda la conversación. Y es que cuando Fito Páez se sienta frente a las teclas, algo en él se ordena: las ideas fluyen, los recuerdos se acomodan y las canciones encuentran una nueva manera de habitar el aire. Eso quedó claro esta vez en Otro día perdido, el ciclo conducido por Mario Pergolini, donde el músico rosarino ofreció una de esas visitas que combinan repertorio, confesiones y, sobre todo, una intimidad que rara vez se ve en la pantalla chica.

La orquesta como horizonte

Hubo un momento en la charla en el que Fito se permitió correr la mirada más allá del presente y empezar a pensar en un nuevo desafío. 'Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona', dijo, con ese tono entre curioso y obsesivo que tienen los grandes músicos cuando descubren un territorio que todavía no dominan del todo. No se trata de una pose ni de un capricho: es el tipo de declaración que deja entrever a un artista que, a pesar de los años de carrera y de los escenarios del mundo que ya pisó, sigue sintiéndose un aprendiz.

“Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona.”Fito Páez

La confesión llegó después de interpretar Al lado del camino, una de esas canciones que parecen simples en la superficie pero que, en sus manos, abren capas y capas de sentido. El piano sonó como siempre suena en él: con la justeza del que sabe que menos es más, pero también con el desparpajo del que se permite improvisar. Y ahí, entre nota y nota, fue donde se coló el deseo de aprender a dirigir una orquesta, como si las teclas lo empujaran a pensar en una escala todavía mayor.

Charly, de espaldas, y las lecciones que nadie firma

Como en casi toda conversación con un músico de su generación, el nombre de Charly García apareció temprano. Pergolini le preguntó por un detalle que muchos recordaban: por qué, durante una gira que compartieron, García tocaba de espaldas al público. Fito arrancó con una salida que desarmó las risas del estudio: 'Hay que preguntarle a Charly'. Pero después, ya en serio, dejó una reflexión que habla mucho de cómo entiende el oficio y, sobre todo, de cómo entiende al prócer que tuvo al lado.

Para Páez, esa decisiónrespondía a una idea visual muy concreta: que el público viera una melena en movimiento, una imagen que ya es parte del archivo sentimental del rock argentino. Pero además contó algo que sobrevuela cualquier explicación escénica: 'Me sirvió porque aprendí un montón'. No es una frase menor. Viniendo de alguien que ya recorrió los escenarios más importantes del país y de Latinoamérica, reconocer el aprendizaje es un acto de honestidad que se agradece. Y hasta se permitió una preocupación que a mí, personalmente, me llegó: la de que haya gente que ya no reconozca el cancionero de Charly. 'Hice un recital entero con temas de él, hace como quince años, y había gente que no los conocía', recordó, como quien hace un llamado de atención sin levantar la voz.

El cierre a pedido del público

El tramo final volvió a poner al piano en el centro. Fito se sentó de nuevo y dejó que fueran los otros los que eligieran el repertorio: Pergolini, Evelyn Botto y Agustín 'Soy Rada' Aristarán le pidieron canciones que fueron sonando una tras otra, como un pedido del alma. Ahí quedó expuesto algo que muchas veces se pierde en medio de la vorágine de los lanzamientos y las giras: que Fito Páez sigue siendo, ante todo, un pianista. Uno de los mejores que dio esta parte del mundo.

  • Pianista, cantante y compositor rosarino, con una carrera que atraviesa más de cuatro décadas.
  • Conocido por clásicos como El amor después del amor, Tumbas de la gloria y Al lado del camino.
  • El año pasado fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Actualmente se encuentra trabajando en nuevos proyectos musicales y orquestales.

Una visita que dejó gusto a poco

Si me permiten una opinión en primera persona, lo que más me llevo de esta charla no es la confesión sobre la orquesta ni los recuerdos con Charly, sino la imagen de Fito sentado frente al piano, tocando canciones elegidas por otros, dejándose llevar. Hay algo de docente, de padre musical, en esa actitud. Y también hay algo de Fito Páez que a veces queda tapado por la enorme cantidad de premios y escenarios: el tipo que todavía se emociona frente a una melodía. Por eso, y aunque la entrevista fue breve, dejó una huella. Porque cuando un artista así se sienta a tocar, el tiempo se detiene un rato. Y a mí, particularmente, esos ratos me alcanzan para entender por qué seguimos volviendo a su música.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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