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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Jóvenes de 18 a 25 años: la inserción laboral plena apenas roza el 14% y la brecha se explica por el origen familiar

Un informe de la UCA muestra que casi siete de cada diez jóvenes están fuera del empleo formal. La posibilidad de estudiar, trabajar o combinar ambas actividades varía de manera marcada según el nivel socioeconómico del hogar y la situación laboral del principal sostén económico.

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Camila SalinasEconomía · · 3 min de lectura
Jóvenes de 18 a 25 años: la inserción laboral plena apenas roza el 14% y la brecha se explica por el origen familiar

El mercado laboral juvenil argentino ofrece un cuadro restrictivo para quienes tienen entre 18 y 25 años. De acuerdo con el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina, solo el 14,2% de los jóvenes de ese tramo de edad accede a un empleo pleno, mientras que la gran mayoría se reparte entre la informalidad, el desempleo y la inactividad total.

Vamos a los números: el 30,2% cuenta con algún tipo de empleo regular, aunque dentro de ese grupo el 16% se desempeña en condiciones precarias. A ellos se suma un 22,5% que realiza changas, tareas eventuales o intermitentes, o atravesó episodios recientes de desempleo. Un 10,7% lleva más de seis meses sin trabajo y un 36,6% directamente no busca ni ejerce actividad laboral (ODSA-UCA). En la comparación con el mismo segmento de años previos, el informe destaca que la porción de jóvenes sin inserción estable se mantiene elevada y que la recuperación posterior a la pandemia no logró revertir la fragmentación.

La brecha según el estrato socioeconómico

El nivel socioeconómico del hogar opera como una bisagra en la trayectoria juvenil. Los datos del ODSA-UCA indican que el 20,7% de los jóvenes de 18 a 25 años no estudia ni trabaja, pero esa proporción se dispara al 34,2% en el estrato muy bajo y baja al 8,3% en el estrato medio alto. La dedicación exclusiva al estudio replica el patrón: alcanza al 41,2% de los jóvenes del estrato medio alto y se reduce al 15,6% en el estrato muy bajo. Apenas el 13% de los jóvenes logra combinar estudio y trabajo al mismo tiempo.

El peso del empleo del principal sostén económico aparece como un factor clave. Cuando ese adulto tiene empleo pleno, aumentan las chances de que el joven permanezca en el sistema educativo; cuando predominan la precariedad o el desempleo en el hogar, crece la probabilidad de que el joven tampoco estudie ni trabaje. En esa línea, la inserción irregular sin estudio sube del 4,9% al 26,8% entre el estrato medio alto y el muy bajo, mientras que quienes no estudian ni trabajan pasan del 13,3% al 30,5% cuando el jefe o jefa de hogar pasa de un empleo pleno a una situación de subempleo o desempleo inestable (ODSA-UCA).

“Incluso un empleo protegido del principal sostén económico no alcanza a borrar la desventaja asociada a una posición socioeconómica baja.”Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA)

El impacto sobre los ingresos y el dato a seguir

La menor antigüedad laboral, la mayor incidencia de la informalidad y los salarios de entrada golpean con fuerza en el bolsillo. Según la consultora Zentrix, el 85,5% de los jóvenes de entre 18 y 39 años llega al día 20 del mes sin dinero disponible, frente al 60,6% de quienes tienen entre 40 y 59 años. La diferencia de casi 25 puntos ilustra la brecha de ingresos entre ambas franjas etarias. En el universo de 18 a 25 años, el fenómeno se explica por la combinación de changas, empleo no registrado y jornadas intermitentes que el propio informe de la UCA describe.

El cuadro de situación deja abierta una pregunta central para los próximos meses: qué cambios hará falta ver en el mercado laboral para que los jóvenes de 18 a 25 años puedan sostener trabajo y estudio al mismo tiempo. La respuesta se vincula con la evolución del empleo asalariado registrado, la dinámica de los planes sociales y la cobertura de protección para los hogares de estratos bajos. El dato a seguir, en ese sentido, será la próxima medición del ODSA-UCA sobre la franja 18-25 y la comparación interanual del porcentaje de jóvenes que combinan estudio y empleo formal en el segundo semestre.

CS
Camila SalinasEconomía

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