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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La película que Tarantino vio cinco veces en una sola semana y que casi nadie fue a ver

El director de "Pulp Fiction" confesó su devoción por "Fandango", la ópera prima de Kevin Reynolds que en 1985 pasó sin pena ni gloria por la cartelera estadounidense y hoy sobrevive como objeto de culto.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
La película que Tarantino vio cinco veces en una sola semana y que casi nadie fue a ver

Hay declaraciones de famosos que suenan a cálculo publicitario y otras que huelen a verdad pura, a ese entusiasmo que se escapa cuando alguien no puede evitar confesar una manija personal. Lo de Quentin Tarantino con "Fandango" cae de lleno en el segundo lote: el realizador de "Pulp Fiction" y "Kill Bill" reconoció en una charla con Vanity Fair que durante la única semana que esa película estuvo en cartelera en Estados Unidos, allá por 1985, él entró al cine a verla nada menos que cinco veces. La frase, casi confesional, la pronunció con la misma energía con la que uno recuerda el primer disco que se compró o el primer recital que lo marcó: "La vi cinco veces en el cine, ¡y solo estuvo en cartelera una semana!", exclamó.

Para dimensionar el dato conviene repasar la historia de "Fandango". Es la ópera prima de Kevin Reynolds, un director que por entonces daba sus primeros pasos y que más tarde se haría conocido por títulos mucho más taquilleros, como "Robin Hood, príncipe de los ladrones" (1991) y "Waterworld" (1995). La película cuenta la historia de cinco amigos que, el día de su graduación en 1972, emprenden un viaje por carretera por el suroeste estadounidense como una forma de despedirse de la adolescencia antes de saltar a la vida adulta. En ese recorrido, con la Guerra de Vietnam como telón de fondo y la crisis del petróleo como ruido de época, se cruzan con todo lo que un grupo de veinteañeros norteamericanos podía encontrar en un camino de tierra: amores fugaces, borracheras memorables, estaciones de servicio decadentes y un esmoquin mugriento que se vuelve símbolo de una rebeldía algo naïf pero entrañable.

El protagónico que lanzó a Kevin Costner

Lo más jugoso de la confesión de Tarantino es que su obsesión no es por la película en general, sino por Kevin Costner. El actor, que por entonces era un completo desconocido, carga con la historia al hombro y, según el director de "Reservoir Dogs", tiene una actuación que cambió algo en su manera de entender el cine y, sobre todo, de querer actuar. "La señal de un actor realmente genial es que, después de ver su actuación, quieres actuar como él", dijo Tarantino en la entrevista, y agregó con una honestidad casi adolescente: "Quería vestirme como Kevin Costner. Empecé a hablar como Kevin Costner. Quería ponerme un esmoquin mugriento y dormir y orinar y vomitar y beber y sudar en un coche cruzando el desierto. Hizo que un esmoquin mugriento parezca lo más guay del mundo".

“Es una de las mejores óperas primas de la historia del cine.”Quentin Tarantino, en entrevista con Vanity Fair

La paradoja es que esa actuación descomunal para el gusto de Tarantino fue ignorada por el público en su momento. "Fandango" recaudó apenas 91.000 dólares en su estreno norteamericano, una cifra tan chica que parece un error de tipeo: hoy cualquier estreno chico de cine independiente multiplica varias veces esa marca en una sola sala de un shopping de Buenos Aires. La distribuidora la retiró de la cartelera en una semana y el film pasó al olvido comercial, aunque con el correr de los años fue construyendo un estatus de culto a fuego lento, citado y revisitado por directores y cinéfilos como una rareza valiosa de los años ochenta.

La dupla Reynolds-Costner y el casting que casi cambia la historia de Tarantino

  • Reynolds y Costner se conocieron en "Fandango" (1985) y trabajaron juntos en "Robin Hood, príncipe de los ladrones" (1991) y "Waterworld" (1995), esta última con roces públicos durante el rodaje que luego se aplacaron.
  • Tarantino llegó a definir a Reynolds, en los años noventa, como el futuro Stanley Kubrick de su década, una predicción que la carrera posterior del director no terminó de confirmar.
  • Costner rechazó el papel de Django en "Django desencadenado" (2012) para hacer la miniserie "Hatfields & McCoys" con Reynolds, y ese rol terminó cayendo en manos de Jamie Foxx, que se llevó el Oscar al mejor actor de reparto por ese trabajo.
  • "Fandango" sobrevive hoy como pieza de culto, recomendada de boca en boca y rescatada en distintas reediciones hogareñas, pero nunca volvió a tener una ventana grande en los cines.

A mí, que crecí viendo cine de los ochenta en clubs de barrio y después en canales de cable que pasaban de todo a cualquier hora, este tipo de historias me despiertan una ternura casi inexplicable. Hay algo profundamente humano en saber que un pibe de veintipocos años, en algún cine de paso de Los Ángeles, se sentó cinco veces frente a la misma pantalla para ver a cinco amigos cruzar el desierto con un esmoquin arruinado, y que esa experiencia terminó filtrándose en cada plano de cada película que después rodó. Me gusta pensar que el cine funciona así: a veces una sala medio vacía y una película que el público masivo desoye son la semilla secreta de una carrera entera. Por eso, cada vez que alguien me dice "esa película no la vio nadie", me acuerdo de Tarantino y de su semana memorable en el cine, y le contesto, con una sonrisa que espero que se note del otro lado de la pantalla: bueno, alguien la vio, y la vio cinco veces.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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