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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La ventana crítica de los primeros 90 días: cuando el cuerpo empieza a sentir el peso del tratamiento

Un estudio con casi 97 mil pacientes ingleses identificó que el azúcar en sangre y el peso se disparan en el arranque de la medicación con antipsicóticos de segunda generación, sobre todo en las mujeres y en quienes ya tenían prediabetes.

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Marta VillalbaSociedad · · 4 min de lectura
La ventana crítica de los primeros 90 días: cuando el cuerpo empieza a sentir el peso del tratamiento

El viento de la mañana entra por la ventana del consultorio de cabecera en un pueblo cualquiera de la llanura pampeana, arrastrando ese olor a pasto húmedo que deja la sudestada. María del Carmen, de 54 años, se acomoda en la silla con su hija al lado y le pregunta a la médica cómo puede ser que en apenas dos meses de tomar la pastilla haya engordado siete kilos y se sienta siempre sedienta. La médica, sin asombro, le explica que lo que le pasa no es excepcional ni culpa suya: hay un período clave, los primeros noventa días, en el que el cuerpo empieza a mostrar los cambios metabólicos que pueden derivar en diabetes, y que ese es justamente el momento en el que hay que mirar con más atención.

Eso es lo que acaba de confirmar un equipo de investigadores británicos tras revisar la historia clínica de cerca de 97 mil adultos en Inglaterra que empezaron un tratamiento con antipsicóticos de segunda generación entre 2000 y 2023. El trabajo, publicado el 14 de octubre en la revista The Lancet Psychiatry, comparó cómo evolucionaban el nivel de azúcar en sangre y el peso corporal antes y después de iniciar la medicación, y la conclusión es tan clara como inquietante: durante los primeros noventa días el azúcar sube aproximadamente 14 veces más rápido y el peso unas 9 veces más rápido que en los meses previos al tratamiento.

Olanzapina, la más golpeadora

Los autores analizaron cuatro de los medicamentos más usados: olanzapina, quetiapina, risperidona y aripiprazol. Y dentro de ese grupo, la olanzapina fue la que mostró los cambios más pronunciados. En los primeros tres meses el azúcar en sangre de quienes la tomaban creció unas 50 veces más rápido y el peso unas 10 veces más rápido que antes de empezar a tomarla. Quetiapina, risperidona y aripiprazol también aceleraron las alteraciones metabólicas, aunque en menor medida, lo que confirma que el riesgo es transversal a toda la familia de fármacos, pero con diferencias importantes entre uno y otro.

Quiénes corren más riesgo

  • Las personas que ya tenían prediabetes al iniciar el tratamiento desarrollaron diabetes tipo 2 en el 19% de los casos dentro de los dos años siguientes, frente a apenas el 3% de quienes partían con niveles normales de glucosa.
  • Las mujeres mostraron cambios más acelerados: su azúcar en sangre subió unas 24 veces más rápido durante los primeros noventa días, contra unas 10 veces en los hombres.
  • Los cambios más marcados se concentran en el primer trimestre de medicación y tienden a desacelerarse después, aunque el peso suele seguir aumentando a un ritmo menor durante los meses siguientes.
“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Con esta información en mente, los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London

El propio Bazo-Alvarez, nacido en Perú y formado como epidemiólogo en el University College London, insiste en que la detección temprana no es un lujo sino una herramienta concreta: medir antes y volver a medir en los primeros meses permite actuar a tiempo, ajustar la dosis, cambiar de fármaco o acompañar con pautas de alimentación y actividad física antes de que los cambios se consoliden. Al verificar de manera temprana, los médicos pueden detectar problemas antes y ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante, resumió el investigador.

María del Carmen vuelve a su pueblo con la indicación escrita en el cuaderno: un análisis de sangre y un control de peso antes de empezar la medicación y otro a los tres meses. Afuera, el viento sigue soplando y la médica le recomienda, sin solemnidad, que camine media hora por día y que baje la cantidad de facturas de la merienda. Es un consejo chico, casi doméstico, pero que cobra todo su sentido a la luz de lo que muestran estos números: cuando se trata de antipsicóticos de segunda generación, los primeros noventa días no son un trámite, son la ventana donde se juega buena parte del futuro metabólico del paciente.

MV
Marta VillalbaSociedad

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