Se apagó la voz del líder: murió Peter Cullen, el hombre que le puso el alma a Optimus Prime
El actor de doblaje canadiense falleció a los 85 años rodeado de su familia. Su timbre grave se volvió sinónimo del líder de los Autobots durante cuatro décadas y dejó huella en la animación, el cine y los videojuegos.

Me acuerdo perfectamente del momento en que esa voz profunda, algo congestionada, penetraba en la sala y nos dejaba a todos pegados al sillón: la de Optimus Prime, el líder de los Autobots en la serie animada de Transformers que empezó a emitirse en 1984. Esa voz, la que durante más de cuarenta años nos hizo creer que un camión podía transformarse en un héroe, tenía nombre y apellido: Peter Cullen, y el miércoles 26 de agosto, rodeado de su familia, dejó de sonar para siempre, a los 85 años, en su casa.
La confirmación llegó a través de su familia y de su representante, quienes pidieron respeto por la privacidad en este momento y pidieron honrar su memoria con gestos concretos, no con palabras. La noticia corrió rápido por las redes y desató una ola de mensajes de dolor en comunidades de jugadores, fans de la animación y profesionales de la industria que crecieron escuchando a este actor canadiense nacido un 28 de julio de 1941.
Una carrera que arrancó en los sesenta y se volvió eterna en los ochenta
Antes de ser la voz de Optimus Prime, Cullen se había formado como actor en Montreal y había combinado papeles en pantalla con trabajos de doblaje en distintos estudios norteamericanos. Su gran salto llegó cuando tuvo que interpretar a un robot gigante hecho camión, un personaje que lo terminó acompañando hasta el final de su carrera: lo hizo en cada etapa de la franquicia, desde las caricaturas ochenteras hasta películas recientes como Transformers: El último caballero (2017) y Transformers: El despertar de las bestias (2023), sin olvidar su paso por los videojuegos, donde por ejemplo prestó su voz para Transformers: War for Cybertron (2010).
- Optimus Prime en casi todas las series animadas de Transformers desde 1984 hasta entradas recientes del universo.
- Eeyore (Igor, el burro melancólico de Winnie the Pooh) en distintas producciones de Disney.
- Voces y efectos para El Depredador en la película original de 1987 y para el King Kong de 1976.
- Participaciones en franquicias emblemáticas como El Auto Fantástico, Spider-Man, Voltron, G.I. Joe, Tortugas Ninja y My Little Pony.
- En sus últimos años, su incorporación a la serie animada Invincible, donde interpretó al personaje Thaedus.
El comunicado de la familia y el eco en las redes
La familia difundió un mensaje de despedida que vale la pena leerlo completo, porque parece escrito por alguien que conoce bien a los fans y sabe lo que esta voz les dio: Peter Cullen falleció en paz, rodeado del amor de su familia y sostenido en el corazón de sus múltiples amigos y de incontables fanáticos en todo el mundo. Su familia pide que honren su notable legado sirviendo a sus comunidades y guiando a otros con compasión, integridad y lealtad, recordando siempre: 'sé lo suficientemente fuerte como para ser amable'.
En pocas horas, las redes se llenaron de recuerdos y de escenas icónicas subidas en formato de clip: la primera transformación, los discursos épicos del líder, frases como 'Autobots, a transforming' o 'uno siempre cae'. Figuras del doblaje, desarrolladores de videojuegos y cuentas especializadas en cultura geek se sumaron al pésame, en muchos casos con mensajes que no hablaban de un actor lejano sino de un viejo compañero de infancia.
A mí, personalmente, me cuesta hacerse a la idea de un mundo sin esa voz. Lo vi en persona una vez, en una convención de comic de mediados de los dos mil, en una fila que no avanzaba y en la que igual nadie se quejaba: Cullen saludaba a cada fan, firmaba fotos y le preguntaba al chico de turno cómo se llamaba, como si entendiera de verdad que él no era solo un actor de doblaje sino la banda sonora de la infancia de varios. Cuando se fue del escenario, la gente aplaudió de pie durante un par de minutos. Me quedó esa imagen, la de un tipo enorme, de una voz enorme, que nunca perdió la humildad y que convirtió a un robot gigante en algo parecido a un abuelo bueno al que uno quería escucharlo hablar. Se fue Peter Cullen y, con él, una parte enorme de la historia moderna de la animación y del doblaje. Lo vamos a extrañar muchísimo.
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