Seis jornadas de aire pesado: lo que dejó agosto en Neuquén según el monitoreo de la UNCo
Un estudio de la Universidad Nacional del Comahue junto a Clean Air Data detectó picos de material particulado y monóxido de carbono que coincidieron con humedad alta, poco viento y una amplitud térmica fuera de lo habitual, en un mes donde el termómetro pasó de heladas a más de veinte grados.

Son las siete de la mañana y el barrio ya empieza a moverse: persianas que se levantan, alguna moto que arranca, el aire todavía quieto de Neuquén que se siente espeso, como si costara llevárselo a los pulmones. Eso mismo, ese aire que parece detenerse sobre la ciudad, fue lo que durante agosto midieron en tiempo real el Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue y la empresa Clean Air Data, y lo que terminó dibujando un mapa preocupante: seis momentos en los que la calidad del aire se alejó de los parámetros habituales.
Yo lo escuché esta semana a Daniel, vecino de Valentina Norte, que me decía mientras cebaba un mate en la vereda que "este año el agosto fue raro, porque a la mañana helaba y a la tarde tenías que andar en remera, y al medio día te ardía la garganta al salir a la calle"; y la verdad es que ese comentario de a pie, de alguien que vive y siente el clima, describe bastante bien lo que muestran los números del estudio.
Los picos de contaminación y cuándo se concentraron
El informe detalla que hubo tres episodios con elevada concentración de material particulado, y el más intenso se extendió entre el 15 y el 17 de agosto, cuando el PM10 trepó hasta un máximo de 520 microgramos por metro cúbico, un valor muy por encima de los umbrales de referencia y que suele asociarse a molestias respiratorias, irritación de ojos y un riesgo mayor para chicos, adultos mayores y personas con problemas pulmonares crónicos. Otros dos períodos con calidad de aire deteriorada se ubicaron entre el 18 y el 20, y el 24 de agosto, configurando un patrón de días críticos que se repitió más de lo esperado.
El monóxido de carbono también se hizo sentir
El monóxido de carbono, ese gas que sale del caño de los autos, de las estufas a gas mal calibradas y de las calefacciones a leña cuando la combustión no es completa, también mostró tres incrementos puntuales en agosto: los días 16 y 18, y con mayor intensidad entre el 19 y el 20, cuando se llegó a un pico de 2,3 partes por millón, un número que si bien está dentro de lo que se considera tolerable, no deja de llamar la atención porque suele estar asociado a condiciones de estabilidad atmosférica y a la acumulación de emisiones de un día para el otro.
Un clima extremo que atrapó los contaminantes
Lo más interesante del trabajo, y lo que a mí me parece que le habla directamente a la gente de Neuquén, es la relación que los técnicos encontraron entre esa contaminación y el comportamiento del tiempo durante agosto, porque no fue un mes cualquiera: la amplitud térmica fue enorme, con mínimas que en la primera quincena bajaron a entre 0 y 2 grados, y máximas que hacia fin de mes superaron los 20 grados, lo que significa pasar de heladas a tardes casi primaverales en pocas semanas.
A esa montaña rusa del termómetro se sumó una humedad relativa promedio del 58,9 por ciento, pero con jornadas que pasaron del 90 por ciento a menos del 25 por ciento, una variabilidad que no es habitual y que, según los investigadores, fue clave para entender por qué los contaminantes no se dispersaron como deberían. Cuando el aire se estabiliza, la humedad sube, el viento cede y la atmósfera queda como encerrada, las partículas y los gases que emitimos entre todos se quedan flotando cerca del suelo, y ahí se acumulan hasta formar esos picos que detectaron los sensores.
Y acá viene un dato que a mí, como vecina de esta región, me dejó pensando: el viento no siempre ayuda, porque cuando arrecia con fuerza levanta de la calle y de los baldíos toda la tierra y el polvo que se fue depositando en los días de calma, y eso genera nuevos picos de material particulado en suspensión, de modo que tanto el aire quieto como el viento fuerte pueden ser un problema para quien vive en zonas de mucho tránsito, en barrios donde se usa calefacción a gas o a leña, o simplemente para los que salen a caminar o a hacer actividad física al aire libre.
“Los datos de agosto muestran que la calidad del aire no es constante: puede cambiar significativamente en cuestión de horas según la combinación de emisiones y condiciones meteorológicas.”Responsables del estudio conjunto de la UNCo y Clean Air Data
Qué hacer en los días de estabilidad atmosférica
Para los vecinos de Neuquén, el mensaje práctico que deja el monitoreo es bastante concreto, y por eso lo resumo en una lista de recomendaciones que surgen del propio informe y que vale la pena tener a mano cuando se anuncia un día sin viento y con mucha estabilidad:
- Ventilar la casa en las horas del día en las que se registre mayor circulación de aire, que suelen ser las cercanas al mediodía o a la siesta, y no tanto durante las primeras horas de la mañana, cuando se concentran las emisiones de calefactores y vehículos.
- Evitar la actividad física intensa al aire libre en las jornadas declaradas como de calidad de aire deteriorada, sobre todo para chicos, adultos mayores, embarazadas y personas con asma o enfermedades pulmonares.
- Revisar el estado de las calefacciones a gas y a leña, ya que una mala combustión es una de las fuentes principales de monóxido de carbono que detectaron los sensores.
- Prestar atención a los partes que publica el laboratorio, porque la información es pública y se renueva con frecuencia, lo que permite decidir a tiempo si conviene postergar una salida, un paseo en bicicleta o un entrenamiento al aire libre.
- Tener presente que la contaminación no se ve siempre: los picos pueden ocurrir en cualquier momento del día y no siempre coinciden con nieblas visibles o con olor a humo.
Cuando vuelvo a la escena con la que arranqué esta nota, la de Daniel cebando mate en la puerta de su casa en Valentina Norte mientras el aire se siente pesado y quieto, me queda la sensación de que en Neuquén todavía falta mucho para que hablar de la calidad del aire sea tan natural como hablar del pronóstico del tiempo, y sin embargo esta investigación de la UNCo, hecha con sensores propios y datos abiertos, demuestra que ese tema ya está entre nosotros, marcando picos que coinciden con la vida cotidiana de la gente, con sus rutinas, con sus bronquios y con sus mañanas frías de agosto que, como se vio, también pueden ser días de aire que conviene mirar con cuidado.
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