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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Banco Central mueve la lupa sobre las transferencias digitales y las cuentas que huelen a fraude

Bancos y billeteras empezaron a recibir perfiles de riesgo construidos con información pública. Apuntan sobre todo al dinero que termina en apuestas clandestinas, aunque alcanza a otras formas de fraude electrónico.

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Marta VillalbaSociedad · · 3 min de lectura
El Banco Central mueve la lupa sobre las transferencias digitales y las cuentas que huelen a fraude

Lo que hasta hace poco era una conversación entre la app del celular y el banco se parece cada vez más a un cruce de miradas entre varias ventanillas. Desde septiembre, cada vez que alguien apoya el dedo sobre el botón de transferir, hay un sistema de monitoreo que mira un poco más lejos que antes. El Banco Central comenzó a repartir entre los administradores de transferencias inmediatas datos que les sirven para armar un perfil de riesgo por usuario, y esa información llega sin costo a bancos, fintech y proveedores de billeteras digitales que operan en el país.

Lo que me interesa entender, como a cualquier vecina de Lanús que me escribe indignada porque le clonaron la cuenta, es qué cambia en la práctica. La herramienta nueva no viene a borrar lo que cada empresa ya hace: los modelos antifraude propios siguen donde estaban. Lo que agrega es una capa externa que permite cruzar el comportamiento adentro de una plataforma con datos que vienen de afuera. Una cuenta puede parecer ordenada si uno solo mira lo que hace dentro de la billetera; cuando se la ve con ojos más amplios, ciertos movimientos empiezan a dibujar otra cosa.

Cómo se usa el perfil de riesgo

  • Al abrir una cuenta nueva, como una especie de filtro previo.
  • Durante el monitoreo cotidiano de las transacciones que ya se hacen.
  • En las revisiones periódicas que las reglas de conocimiento del cliente, conocidas como KYC, vienen pidiendo desde hace años.

El foco principal está puesto en las cuentas que terminan canalizando plata hacia circuitos de apuestas clandestinas, que es donde el Banco Central viene perdiendo sueño desde hace rato. Pero el esquema no se queda ahí: alcanza también a otras formas de fraude electrónico que crecen al ritmo del uso del celular para pagar.

Para dimensionar de qué hablamos cuando hablamos de transferencias, basta mirar los números de julio: se hicieron 777 millones de transferencias inmediatas por un total de 99,5 billones de pesos, con un crecimiento del 22,2 por ciento respecto del mismo mes del año anterior. Tres de cada cuatro operaciones se hicieron con una Clave Virtual Uniforme, una cifra que deja a las vistas las dimensiones del terreno que las fintech tienen ganado adentro del sistema.

Más allá del perfil: gestión integral del fraude

La normativa publicada en el Boletín Oficial el 1° de septiembre va más lejos del sistema de perfiles. A partir de ahora, las entidades financieras están obligadas a incorporar el fraude, tanto el que viene de adentro como el que llega de afuera, a su gestión de riesgo operacional. En la práctica eso significa que cada banco tiene que escribir políticas antifraude, fijar niveles de tolerancia y nombrar a un responsable específico de esa función. Y no queda en un papel guardado en un cajón: los bancos deberán reportar al directorio sobre la gestión del fraude al menos una vez por trimestre, lo que convierte al tema en asunto de primera línea y no de un área perdida en un subsuelo.

Para las billeteras y demás proveedores de cuentas de pago, el calendario es más gradual y contempla plazos que se extienden hasta septiembre de 2027 para terminar de adaptar los procesos internos, lo que muestra que la transición hacia el nuevo esquema va a ser un camino largo, con paradas intermedias durante 2026 y la primera mitad de 2027, y no un cambio de un día para el otro.

La escena inicial vuelve a repetirse, esta vez del otro lado del mostrador: una persona apoya el pulgar sobre la pantalla, la app piensa un instante más que antes, y del otro lado hay un sistema que la mira con datos que antes no tenía. La idea es que ese instante más largo sirva, en algún caso, para evitar que la plata termine en manos que no deberían recibirla. Para eso están trabajando, y para eso también escribimos esta nota: para que cada quien sepa que cuando transfiere, ya no es solo su banco el que está mirando.

MV
Marta VillalbaSociedad

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