Stallone a punto de calzarse la capucha: la historia secreta del Batman que nunca se filmó
En 2003, un director independiente convenció a Sly y a Mark Hamill de sumarse a un cortometraje sin presupuesto y sin permisos. Lo que pasó después revela hasta dónde llega el cuidado de las grandes productoras con sus personajes.

Me cuesta no imaginármelo: un set improvisado, una prueba de vestuario en casa de Sylvester Stallone y, de pronto, el tipo que se cargó al boxeador de Rocky y a media galería de villanos de acción dispuesto a enfundarse el traje del Caballero Oscuro. La escena no salió de ninguna película terminada, pero ocurrió de verdad en algún momento de 2003, cuando el director Sandy Collora tenía en la mano una idea descabellada y la energía suficiente como para empujarla hasta las últimas consecuencias. Yo, que sigo el género desde aquella camada de cortometrajes fan que circulaban en VHS antes de que existiera YouTube, no puedo evitar pensar que algo de ese ADN clandestino todavía late en cada superproducción que se filtra por la red.
La movida empezó con Collora y un guion corto, financiado con apenas 30.000 dólares, en el que Batman perseguía a Joker después de una fuga del Asilo Arkham y se topaba, como si nada, con un xenomorfo y un depredador persiguiendo a su presa. No había acuerdos con Warner Bros., dueña del personaje, ni plata para pagarlos. Se trataba, en criollo, de un fan film en toda regla, pensado para circular por convenciones y, con suerte, sumar ruido en internet. Esa misma osadía fue la que le permitió al director llamar a una puerta que pocos se animarían a tocar.
La llamada que nadie esperaba
Collora le comentó a Stallone, sin demasiados rodeos, que estaba armando una pequeña película de Batman. El actor preguntó si los estudios podían meter la cuchara y, tras una pausa, aceptó sumarse. Con Stallone en la mesa, el director se dio el lujo de convocar a Mark Hamill, la voz histórica del Joker en la serie animada de los años noventa. El documental Behind the Mask: The Batman Dead End Story reconstruye esa conversación y deja en claro que los dos sabían que la jugada no tenía papeles firmados: les pidieron discreción para que el estudio no les cortara el teléfono antes de tiempo.
Todo marchaba hasta que el equipo se presentó en la casa de Stallone para una prueba de vestuario. Ahí, el actor confesó que había puesto al tanto a su entorno profesional. Casi de inmediato, confirmó su salida; Hamill, en solidaridad, hizo lo propio poco después. El cortometraje, igual, se rodó con reemplazos, se estrenó en la Comic-Con de ese año y terminó pululando gratis por la web como tantas otras piezas de la mitología geek que, sin pedir permiso, terminaron dándole forma al imaginario popular.
- Collora dirigió Batman: Dead End con 30.000 dólares y sin autorización de Warner Bros., dueña de los derechos del personaje.
- Stallone aceptó sumarse tras una charla informal y luego se bajó cuando su equipo profesional se enteró del proyecto.
- Mark Hamill, que iba a ser el Joker, abandonó el corto poco después del retiro de Stallone.
- El cortometraje igualmente se filmó con otros actores y se presentó en la Comic-Con de 2003.
- Años más tarde, el guionista Frank Miller lo imaginó como un Batman maduro basado en El regreso del caballero oscuro; el actor respondió que se identificaba con el personaje y que, si la energía seguía ahí, podría ser una revelación. La idea no pasó de la buena voluntad.
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