Street Fighter arranca con el puño arriba en la taquilla mundial y la crítica mirando de reojo

Lo primero que se viene a la cabeza al meterse en la sala y ver la pantalla gigante con los colores del logo de Street Fighter es esa sensación de volver a la plaza de juegos de los catorce, con la moneda en el bolsillo y la fila esperando el turno. La nueva película basada en la franquicia de Capcom volvió a poner a los personajes de siempre en el centro de la conversación y, lejos de pasar desapercibida, debutó en lo más alto de la taquilla global con 51,1 millones de dólares entre el mercado estadounidense y la cartelera internacional, un arranque que invita a mirar con atención qué pasará en las próximas semanas.
El film, dirigido por Kitao Sakurai, reúne a Andrew Koji como Ryu, Noah Centineo como Ken, Callina Liang como Chun-Li, David Dastmalchian como M. Bison y a un Jason Momoa convertido en Blanka que ya desde el trailer se robó más de un suspiro. La propuesta apunta directo al corazón del público que creció frente al arcade y a la consola, y por eso no extraña que la recepción haya quedado partida en dos veredas bien marcadas.
Fans conformes, críticos con el pulgar para abajo
Los espectadores que se acercaron a las salas convencidos por el amor de toda la vida al género elogiaron las coreografías de combate, los efectos visuales y un ritmo que no da respiro. La prensa especializada, en cambio, señaló problemas en el guion y le otorgó una aprobación cercana al 43 por ciento, un número que duele pero que no sorprende cuando se adapta un videojuego con tantos personajes y tanta historia a cuesta.
- Recaudación global estimada: 51,1 millones de dólares en el primer fin de semana.
- Presupuesto declarado: 82 millones de dólares, sin contar promoción ni distribución.
- Aprobación de la crítica: alrededor del 43 por ciento.
- Público destacado: fans de las adaptaciones de videojuegos, seducidos por la acción y los efectos.
- Comparación: supera el debut de Mortal Kombat de 2021 en Estados Unidos, pero queda por debajo de la apertura global de su secuela.
El número del arranque deja a Paramount, Legendary y Capcom con la calculadora encendida. Para que la cinta entre en zona de rentabilidad hay que mirar no solo la taquilla doméstica sino también el recorrido internacional, porque los 82 millones declarados son apenas la base y todavía falta sumar lo que se haya invertido en marketing y distribución. La prueba más exigente será la del segundo fin de semana, esa donde suele definirse si un estreno fue un fenómeno o solo un destello.
Como referencia cercana, los 51,1 millones globales quedan por encima del debut que tuvo Mortal Kombat en 2021 en suelo estadounidense, aunque todavía lejos de los 63 millones que alcanzó la apertura mundial de su secuela. Esa vara es la que el equipo de la película seguramente tiene anotada en algún lado, porque el resultado acumulado también va a condicionar las decisiones sobre el futuro de la franquicia: si habrá nuevas entregas, spin offs o ese universo expandido que las productoras sueñan cada vez que un videojuego pega fuerte en la pantalla grande.
Yo confieso que salí de la sala con esa mezcla de nostalgia y de pregunta que me suelen dejar estas adaptaciones. Me gustó ver a Ryu y a Ken reconocibles desde el primer plano, me divertí con el Blanka de Momoa y me bancario muchas de las peleas. Pero también me quedó dando vueltas la idea de que el cine todavía está buscando la fórmula justa para llevar al lenguaje del live action algo que en su origen es de arcade, golpes especiales y pura intuición de joystick. Quizá el desafío no sea contar la historia de Street Fighter, sino traducir lo que se siente al jugarlo. Y a vos, ¿te parece que esta vez le hicieron justicia al videojuego o seguimos esperando esa película que de una vez por todas atrape la magia del versus?
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