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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Supergirl se anima a desandar el cómic: Krypto se convierte en el motor del viaje, y eso cambia todo

La película dirigida por Craig Gillespie, con guion de Ana Nogueira, adapta la etapa de Tom King y Bilquis Evely y se separa de las viñetas en el destino del perro kryptoniano para sostener una aventura que ya está en HBO Max.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Supergirl se anima a desandar el cómic: Krypto se convierte en el motor del viaje, y eso cambia todo

Hay una imagen que abre la película y que a mí, particularmente, me dejó clavada en el sillón: Kara volando con una nave enorme bajo el brazo, como si cargara con todo el peso del universo a la vez, y al mismo tiempo con el ceño fruncido de quien todavía no sabe si quiere salvar al mundo o simplemente quiere que la dejen en paz. La nueva Supergirl que llegó a HBO Max arranca exactamente en ese estado, y desde ahí construye una aventura que recorre distintos planetas con un objetivo urgente, casi desesperado, que no termina de coincidir con lo que los lectores recordábamos del cómic que le dio origen.

La película adapta la etapa Supergirl: la mujer del mañana, escrita por Tom King y dibujada por Bilquis Evely, y la trae al cine de la mano del director Craig Gillespie y la guionista Ana Nogueira. La historia sigue a Kara junto a Ruthye, una niña que perdió a su padre en un ataque y que está decidida a encontrar al responsable, un sujeto identificado como Krem. El punto de partida es el mismo que en las viñetas: durante la fuga con la nave de Supergirl, el villano le dispara un dardo envenenado a Krypto, el perro kryptoniano, y a partir de ahí todo se pone en movimiento.

Un cómic pensado como una road movie cósmica

El material original de King funcionaba como una road movie espacial, narrada desde los ojos de Ruthye, y tenía un tono íntimo que en las viñetas se traducía en una persecución atravesada por preguntas filosóficas sobre qué significa hacer justicia cuando lo más fácil sería vengarse. Ese espíritu se mantiene en la película, pero con un cambio clave que reorganiza toda la arquitectura del relato: lo que ocurre con Krypto después del ataque.

  • En el cómic, hacia el final se revela que Krypto está a salvo: lo habían trasladado a un lugar con sol amarillo, lejos del alcance de Krem. Esa vuelta de tuerca desarma la urgencia del viaje y resignifica la misión de Kara, que en realidad nunca necesitó perseguir al villano para salvar al animal.
  • En la película, en cambio, el guion sostiene el peligro sobre Krypto durante toda la trama: trasladarlo sería demasiado riesgoso, y conseguir un antídoto se convierte en una necesidad concreta que empuja a Supergirl planeta tras planeta.
  • Esa decisión también cambia la resolución del enfrentamiento final con Krem, porque ya no estamos ante una cazadora que va por el asesino de una niña, sino ante una heroína que corre contra el tiempo para salvar a su perro.

A esos cambios se suma la incorporación de Lobo, un personaje que, según la producción, había quedado en los planes originales de King para la etapa y que nunca llegó a las páginas, y que acá se integra como un guiño para los lectores más del material, además de una dosis de acción extra. La trama refuerza además el vínculo entre Kara y Krypto con escenas de flashbacks que recuperan momentos del pasado compartido, en una decisión que deja claro por qué este perro no es un accesorio decorativo en la historia, sino un motor emocional de la protagonista.

Porque esa es la clave del cambio: en el cómic, Kara ya estaba instalada en la Tierra, ya había hecho las paces con ser una protectora, y por eso el viaje era más bien un ejercicio ético sobre qué hacer con el dolor de una niña. En la película, en cambio, tenemos una Kara que todavía rechaza el planeta, que no se siente en casa y que ni siquiera comparte los ideales de su primo Superman, y esa es una diferencia enorme, porque vuelve al antídoto una urgencia personal y no solo una cruzada ajena. Krypto pasa a ser entonces la excusa y la razón al mismo tiempo: Kara acepta ayudar a Ruthye, pero también acepta ayudarse a sí misma.

Y acá me permito la opinión

Siempre me genera ruido cuando una adaptación se despega del material original, pero en este caso confieso que la decisión me terminó pareciendo razonable, porque sin ese cambio la película perdería tensión narrativa y, sobre todo, perdería el corazón que el filme parece querer construir alrededor de la relación entre Kara y su perro. Adaptar no es copiar en carbonilla, es traducir un lenguaje a otro, y a veces eso implica sumar un giro que en viñetas no tenía sentido pero que en pantalla carga de significado a cada planeta que la nave visita. Me quedo, eso sí, con una pregunta que me parece de las más interesantes que deja el estreno: qué lugar deberían tener los cambios de una historia cuando pasa del papel al celuloide, sobre todo cuando el material original es tan querido como esta etapa de King. Mientras tanto, los que ya la vieron en HBO Max seguramente están discutiéndolo, y los que todavía no, ya tienen excusa para sentarse a descubrir, planeta por planeta, por qué un perro kryptoniano puede cambiar el sentido de una Odisea entera.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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