Tini se plantó en el escenario de El Salvador y contó lo que le costó cantar: su depresión, sus terapias y el disco que la obligó a abrirse
En una pausa de su gira FUTTURA, la cantante habló con el público sobre el cuadro que atravesó, el tratamiento que mantiene y la trastienda íntima de Un mechón de pelo, el álbum que editó en 2024.

El estadio estaba encendido, la gente coreaba de memoria cada estrofa y, de golpe, Tini Stoessel decidió frenar la maquinaria del show. Bajó un cambio, pidió silencio y se puso a hablar de lo que pocas veces se habla arriba de un escenario latinoamericano: de salud mental, de pastillas bajo receta, de sillones de terapia y de noches que pesan. Lo hizo en El Salvador, en una de las paradas de la gira FUTTURA, y lo que dijo dejó a más de uno con un nudo en la garganta.
La cantante reveló que atravesó una depresión diagnosticada y que, lejos de haberla dejado atrás, sigue en pleno tratamiento. «Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga», contó desde el escenario, en un tramo del recital en el que la música se corrió a un costado para dejar lugar a la palabra.
Las redes que la sostuvieron
Stoessel describió a su entorno cercano como una pieza central de su recuperación y, en esa enumeración, incluyó a varias patas de su vida cotidiana. Habló de sus amigas de toda la vida, de su equipo de prensa que la acompaña hace años y, claro, del público que la sigue país por país. «A día de hoy sigo con mis amigas de toda la vida, con mi equipo de prensa que me acompaña hace muchos años y con todos ustedes», les dijo, como si el estadio entero fuera parte de su grupo de contención.
“Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga.”Tini Stoessel, durante su show en El Salvador
El disco como espejo
Lo más interesante del paso en falso que se tomó Tini fue la conexión que trazó entre su cuadro y el proceso creativo de Un mechón de pelo, el álbum que editó en 2024. La artista reconoció que aquel material le generó más vértigo del esperado, porque la obligaba a mostrar costados que normalmente se guardaba para la intimidad. «No sé si miedo, pero evidentemente no era algo a lo que yo estuviera acostumbrada a exponer, a decir», explicó sobre la decisión de publicarlo.
En otro tramo del discurso, la cantante enmarcó la experiencia de atravesar momentos oscuros como una oportunidad de transformación. «Dejar estas versiones de uno mismo para convertirse en una diferente, pero de alguna manera poder convertir esos dolores en entendimiento, en aprendizaje, en algo que no querés que se vuelva a repetir en su vida, es muy valiente», sostuvo, con la voz cuidada y el público en silencio.
“Creo que hablar de salud mental para muchas personas quizás sigue siendo un tabú, pero es una realidad e importante para todos nosotros. Hay que adentrarse en ese mundo, aunque cueste, e intentar estar mejor.”Tini Stoessel
También hubo lugar para una definición tajante sobre quién lleva las riendas de la propia recuperación. «Al final siempre es uno el que, más allá de todas las personas que estén alrededor, se termina salvando», dijo, y la frase resonó como una declaración de principios: la red sirve, pero la decisión última es personal. Antes de retomar el show, les dejó un mensaje a los que estuvieran pasando por un momento bravo. La idea, contó, es no abandonar a la carrera: «Si hay alguien acá que está pasando por algo, dense una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad para volver a empezar».
A mí, que la vengo siguiendo desde sus temporadas en Patito Feo y le cubrí los shows en Buenos Aires cuando todavía colgaba sahumerios adolescentes, este momento me dejó pensando en algo que suele olvidarse: que las artistas que llenan estadios también tienen días en los que no se levantan de la cama. Que Tini haya elegido contar esto arriba de un escenario, en vivo y sin filtro, en lugar de deslizarlo en una entrevista a control remoto, habla de una madurez que se nota. La misma chica que hace diez años cantaba sobre el primer amor hoy se anima a decirles a miles de desconocidos que va a terapia y que eso, lejos de avergonzarla, la sostiene. En un contexto regional donde pedir ayuda todavía carga con un estigma enorme, escucharla decir «no están solos» desde un escenario centroamericano me parece un gesto chico en apariencia y enorme en el fondo. Ojalá prenda.
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