Una docente neuquina que se recibió de guía de senderismo y ahora sale a caminar la Patagonia con sus alumnos de toda la vida
Paola Panizoni, profesora de Ciencias Económicas en escuelas secundarias, completó la capacitación oficial en Junín de los Andes y, junto a su pareja Diego Rovelotti, arma salidas que mezclan bicicleta y caminata. Su apuesta es simple y a la vez ambiciosa: que los neuquinos se animen a conocer los paisajes que tienen a pocos kilómetros de su casa.

Hay una mañana en Junín de los Andes donde el viento viene del sur y trae ese frío seco que se mete en los guantes antes de que uno se dé cuenta de que ya está pedaleando. En una de esas mañanas, que es como me gusta imaginarlas porque el aire te despeja la cabeza y te obliga a mirar el paisaje con otros ojos, fue donde Paola Panizoni terminó de convencerse de que lo suyo no era solo dar clases en un aula: era caminar la montaña con otros, contarles lo que sabía y aprender en el camino, y la decisión de certificarse como guía de senderismo nació justamente ahí, en medio de ese viento patagónico que tanto conoce, en ese pueblito cordillerano donde completó la capacitación impulsada por la Provincia del Neuquén, después de años de organizar viajes escolares sin tener todavía el título formal que hoy cuelga de su currículum y que le permite conducir grupos con la habilitación que entrega el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén.
Porque a Paola, que es profesora de Ciencias Económicas egresada de la Universidad Nacional del Comahue y coordinadora pedagógica en colegios secundarios, la rastra con la montaña le viene de mucho antes que cualquier papel firmado: de chica las salidas familiares a la cordillera eran parte de la rutina, con campamentos, subidas a cerros y recorridos por el monte, y esa relación con el entorno natural nunca se cortó, aunque durante mucho tiempo se expresó por el lado de la docencia, organizando viajes de estudio, acompañando a chicos en sus primeras caminatas y descubriendo, en el medio, que guiar a otros a conocer un lugar tenía un valor enorme que iba mucho más allá de la logística, y fue justamente en ese ir y venir con contingentes escolares donde se cruzó con Diego Rovelotti, que hoy es su pareja y su socio en el emprendimiento, y que tiene como eje el cicloturismo a través de su agencia Cicloturis Travel, con lo cual la combinación de cicloturismo y senderismo que ahora ofrecen no salió de un negocio pensado en una oficina sino de años de compartir rutas, mates y paradas en el camino.
Pedalear y después caminar, en una misma salida
La idea central de lo que armaron juntos es bastante concreta y, al mismo tiempo, bastante novedosa para los neuquinos: en algunas salidas los participantes hacen un tramo en bicicleta y después continúan a pie, con paradas para almorzar o merendar en el camino, de manera que la propuesta se va armando como un menú a elección donde la aventura se combina con momentos de descanso y de conversación, y en invierno la oferta se amplía con experiencias en raquetas de nieve, algo que también entusiasma a Paola porque le permite mantener activa la propuesta durante todo el año y porque, según me cuenta con ese tono cálido que tienen las personas que de verdad disfrutaron de la nieve en silencio, es una actividad que sorprende a quien la prueba por primera vez.
“Es algo que me apasiona, el tema de la caminata. Nos gusta hacer paquetes de turismo aventura combinados, ofrecer a la gente otras alternativas y conocer otras actividades. Tenemos que devolverle un poquito de todo lo que le sacamos.”Paola Panizoni, guía de senderismo habilitada en Neuquén
Entre los destinos que Paola más valora hay uno que aparece cada vez que habla del proyecto y que, para mí, condensa lo que ella quiere hacer con su trabajo: Villa El Chocón, un lugar donde la geografía del lago y de los cañadones se cruza con una riqueza paleontológica fuera de serie, lo cual le permite a una profesora como ella transformar cada salida en una clase a cielo abierto, porque mientras camina va explicando cómo se formaron esos paisajes, qué fósiles se encontraron en la zona y por qué ese pedazo de la Patagonia cuenta una historia que se extiende millones de años hacia atrás, y eso, que para cualquier visitante es un atractivo enorme, para Paola es directamente una oportunidad pedagógica, porque puede detenerse a observar una planta, identificar una especie del ecosistema y transmitirle a la gente que está con ella la importancia de cuidar ese entorno que está hermoso justamente porque todavía está bien conservado.
Y es que esa última idea, la de acercar a los neuquinos a destinos que tienen cerca y que pocas veces visitan, es para mí la columna vertebral de todo lo que Paola y Diego están armando, porque uno a veces tiene la costumbre de pensar que las vacaciones largas son las únicas que valen la pena, y sin embargo hay pueblos, lagos, cañadones y senderos a menos de un par de horas de viaje que siguen siendo grandes desconocidos para mucha gente que vive en la propia provincia, y la propuesta que esta docente neuquina se empecinó en levantar apunta exactamente ahí, a romper esa lógica de siempre, a hacer que un vecino de Neuquén capital, de Centenario o de Plottier pueda un fin de semana subirse a la bici, después caminar un rato, sentarse a comer algo al costado del camino y volver a su casa con la sensación de haber visto algo nuevo sin necesidad de irse lejos, y en ese sentido su perfil docente se nota mucho, porque no se limita a llevar gente de un punto a otro sino que se detiene a explicar, a mostrar, a hacer que el que va detrás suyo entienda lo que tiene adelante, y eso, en una época donde el turismo de naturaleza se vuelve cada vez más masivo, marca una diferencia enorme y explica por qué la habilitación oficial le llegó en el momento justo, cuando ya tenía los kilómetros y los años de experiencia necesarios para respaldar lo que el papel hoy certifica, porque no se trata solo de saber caminar sino de saber llevar a otros por la montaña con responsabilidad, con información y, sobre todo, con la convicción de que la naturaleza se disfruta mucho más cuando uno aprende a respetarla mientras la recorre, y eso, que parece una frase hecha, en el caso de Paola suena absolutamente genuino, como genuino es ese viento que te pega en la cara una mañana cualquiera de Junín de los Andes cuando todavía no salió el sol y ya estás listo para salir a caminar.
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