Una patrulla verde en el corazón oscuro de América: llega "Linternas" con alma de western y policial
John Stewart y Hal Jordan se bajan de la nave y se meten en un caso de asesinato que huele a thriller rural, con la crudeza de los Coen como espejo y un reparto que se anima a dejar el traje de superhéroe en el placard.

Imaginate la ruta 66 a la tarde, el viento levantando polvo rojo sobre un camino de tierra y, en medio de esa postal que parece salida de una película de los años setenta, dos tipos vestidos de verde que no vienen de otro planeta sino del cuerpo policial más extraño que uno pueda imaginarse. Así, casi sin aviso y con la precisión de quien sabe que el género viene pidiendo aire nuevo, llega "Linternas" a HBO Max, y lo primero que hay que decir es que esta serie no tiene nada que ver con lo que uno espera cuando escucha la palabra superhéroe asociada a una gran producción.
La historia pone en el centro de la escena a John Stewart, interpretado por Aaron Pierre, un Linterna Verde recién llegado al cuerpo, con la inexperiencia a flor de piel y las dudas de quien todavía no sabe si está listo para colgar el anillo en la pared. Del otro lado aparece Hal Jordan, a cargo de Kyle Chandler, un veterano con historia dentro de la organización, curtido en misiones y con ese cansancio en la mirada que solo tienen los que ya vieron demasiado. A los dos les toca investigar un asesinato en el interior de los Estados Unidos, un caso que empieza como un expediente de rutina y que, episodio a episodio, va abriendo capas cada vez más oscuras, como si debajo de la tierra seca hubiera algo que nadie quiere ver.
Una estética que mira más a los Coen que a Metropolis
La gran apuesta de la producción es el tono, y acá es donde la serie se gana su lugar propio. Lejos del espectáculo visual que uno asocia con las películas de DC, "Linternas" se instala en un registro cercano al thriller de investigación y al western contemporáneo: hay paisajes abiertos que parecen no terminar nunca, una violencia que aparece contenida, apenas sugerida, y personajes que cargan con un pasado pesado como una mochila de campaña. La dirección respira ese aire de novela policial rural que tanto nos gusta, con encuadres largos y silencios que pesan.
Para anclar la historia en ese registro aparecen dos figuras clave del reparto secundario. Por un lado, la sheriff Kerry Kane, interpretada por Kelly Macdonald, una autoridad local que maneja el pueblo con mano firme y mirada cansada. Por el otro, Will Macon, a cargo de Garret Dillahunt, líder de una milicia que se prepara ante una posible invasión alienígena, un personaje que vive al margen de la ley y que aporta la cuota de desconfianza que toda historia de este tipo necesita.
Acá viene un dato que a mí, personalmente, me arrancó una sonrisa de oreja a oreja: Macdonald y Dillahunt ya habían coincidido en "No es país para viejos", la película de 2007 de Joel y Ethan Coen que se llevó el Oscar a la Mejor Película. En aquella joya del cine ella interpretaba a la esposa del protagonista y él era uno de los ayudantes del sheriff. En "Linternas", los roles se invierten de manera casi juguetona: ella es la jefa policial y él encarna a un civil que se mueve en las sombras. La conexión no es solo una curiosidad para coleccionistas de guiños cinéfilos: los dos proyectos comparten esa estética cruda, esa sequedad en el diálogo, esa sensibilidad tan cercana al western que tanto nos gusta rastrear en las buenas historias.
Superhéroes con los pies en la tierra
Uno de los méritos más interesantes de "Linternas" es cómo integra los elementos de ciencia ficción y la mitología propia de los superhéroes sin traicionar el registro realista que eligió como bandera. La serie no necesita recurrir a explosiones cada veinte minutos ni a ciudades voladas para sostener el interés: le basta con un misterio bien armado y con personajes que se sienten personas antes que íconos. En uno de los episodios ya se coló una referencia a Batman, una pista discreta, casi susurrada, que confirma que la producción se conecta de a poco con el nuevo Universo DC que DC Studios viene construyendo desde hace un tiempo.
Sobre el futuro, el showrunner Chris Mundy fue claro y dejó la pelota en el aire: una segunda temporada requeriría condiciones específicas para poder concretarse, y la decisión final sigue dependiendo de HBO Max y del estudio. No hubo anuncios rimbombantes ni promesas grandilocuentes, algo que, siendo honesta, a esta altura del partido se agradece bastante.
Lo que más me gusta de "Linternas", y se lo digo con total honestidad porque es una serie que me ganó capítulo a capítulo, es que no intenta replicar el modelo de película de acción extendida que tanto abundó en los últimos años. Por el contrario, construye una historia de investigación con ritmo propio, con tiempos que respiran, con personajes a los que uno les toma cariño y, sobre todo, con un punto de entrada mucho más accesible que el de otras producciones del universo de superhéroes. Para el espectador acostumbrado al género policial, al noir rural o a las series de misterio con hueso, esta es una invitación que vale la pena aceptar sin pensarlo dos veces. Yo, por las dudas, ya tengo el control remoto cerca y la pantalla preparada para una revisada.
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