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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Veintiocho años después, las hermanas Owens vuelven a escena y la magia sigue siendo la misma

Sandra Bullock y Nicole Kidman retoman la dupla que conquistó a fines de los noventa en una secuela que apuesta por la nostalgia antes que por la renovación. La química entre las protagonistas sostiene el film, aunque la dirección no termina de encontrar su propio vuelo.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Veintiocho años después, las hermanas Owens vuelven a escena y la magia sigue siendo la misma

Imaginate la pantalla grande otra vez con dos mujeres caminando por un pueblo costero, envueltas en abrigos largos y con esa mezcla de misterio y picardía que las caracterizaba. Casi tres décadas después de aquella primera película que se metió en el corazón de medio mundo, las hermanas Owens regresan a las salas con su inseparable compañía de gatos, susurros y pocimas. La pregunta que sobrevuela cada butaca es inevitable: puede una historia tan querida sobrevivir al paso del tiempo sin perder esa esencia que la hizo única? La respuesta, hay que decirlo desde el arranque, es ambigua.

Una química que sobrevive a las modas

Lo primero que salta a la vista cuando se encienden las luces del cine es que Sandra Bullock y Nicole Kidman siguen teniendo esa complicidad que las convirtió en un duo memorable. Cada vez que comparten plano, la película respira: los chistes aterrizan, los silencios pesan, las miradas dicen mas que cualquier linea de guion. Es un vinculo que el tiempo no logro erosionar y que, segun coinciden las criticas especializadas, constituye el capital mas valioso de esta entrega. El problema aparece cuando esas escenas se acaban y la historia tiene que sostenerse con sus propias piernas.

Una direccion sin vuelo propio

La realizadora Susanne Bier asume las riendas de una franquicia que arrastra el peso de ser un clasico instantaneo, y lo hace sin terminar de encontrar el tono. La pelicula original tenia algo nostalgico y otonal, una melancolia juguetona que la distinguia del resto de las comedias fantasticas. Esta continuacion, en cambio, se siente mas-estilo, como si los efectos visuales hubieran quedado atrapados en otra epoca. Los personajes jovenes que se suman al reparto (Maisie Williams, Joey King y Lee Pace, entre otros) quedan a medio camino, sin espacio para hacer pie dentro de un guion que tiende a subrayar cada emocion como si el publico no pudiera captarla por si mismo.

  • La dupla Bullock-Kidman sostiene la historia incluso cuando el guion flaquea
  • Los efectos visuales remiten a producciones televisivas de los anos noventa
  • Los personajes secundarios no logran despegar dentro de la trama
  • El guion se extiende mas alla de su punto natural de cierre con un epilogo prescindible
  • La atmosfera apunta a un publico que disfruta de historias sin pretensiones, con mensajes positivos y hechizos livianos

La historia arranca con las hermanas Owens instaladas en una nueva etapa de sus vidas, alejadas del pueblito que las vio crecer. Pero un llamado inesperado las obliga a replantearse todo: el amor, la familia, los secretos que guardaron durante anos. La premisa daba para explorar los cambios que el tiempo deja en cualquier vinculo, pero el film opta por el camino conocido: misma estetica, mismos conflictos, misma resolucion. Es como reencontrarse con una amiga de la adolescencia y comprobar que, aunque la queremos igual, ya no tenemos tanto para decirnos.

Personalmente, lo confieso, fui a la sala con la ilusion de quien guarda un cassette gastado de la primera entrega y todavia lo escucha cada verano. Queria reencontrarme con esa sensacion de liviandad encantada, de magia cotidiana que parecia brotar entre las tomas. La consegui a medias: las sonrisas llegaron cuando Bullock y Kidman cruzaban sus destinos en pantalla, pero se apagaron rapido cuando la camara se alejaba de ellas. La pelicula cumple para quienes crecieron con las hermanas Owens y necesitan ese abrazo familiar; para quienes esperaban una renovacion, el balance queda pendiente. Veintiocho anos eran tiempo mas que suficiente para arriesgar, y sin embargo se eligio la cautela. A veces, quedarse quieto tambien es una decision, y el publico la va a leer.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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