Ballenas jorobadas en el litoral brasileño: la temporada de avistamiento que se extiende desde Bahía hasta São Paulo
Entre julio y noviembre, los cetáceos recorren la costa en su ciclo reproductivo y concentran la mayor actividad en el archipiélago de Abrolhos, aunque los registros se amplían hacia el sur. Operadores capacitados organizan salidas bajo protocolos de observación responsable que dinamizan la economía de municipios costeros durante la temporada baja.

El litoral brasileño modifica su fisonomía cada invierno cuando el turismo de playa entra en un impasse estacional y las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) toman la escena. Entre julio y noviembre, los cetáceos recorren la costa en su desplazamiento migratorio hacia el archipiélago de Abrolhos, ubicado en el extremo sur del estado de Bahía, donde se concentran para aparearse y criar a sus crías. El período concentra la mayor actividad para los operadores que organizan avistamientos en la región, en un calendario que se extiende fuera del verano.
Un instituto que monitorea y promueve la actividad
El Instituto Baleia Jubarte trabaja desde hace décadas en la promoción y el monitoreo de esta actividad. La organización inició sus operaciones con base en Abrolhos y fue ampliando su presencia a medida que la población de ballenas creció y ocupó nuevas zonas del litoral. En la actualidad, la entidad opera en distintos puntos entre los estados de Bahía y São Paulo, con una tarea que combina investigación científica, capacitación de operadores y educación ambiental.
“La ballena viva vale mucho más que muerta. La observación genera valor económico, empleo e ingresos, pero también sensibiliza a las personas.”Enrico Marcovaldi, vicepresidente del Instituto Baleia Jubarte
Marcovaldi sostuvo además que quienes tienen la oportunidad de observar una ballena jorobada suelen salir de esa experiencia convertidos en sus protectores, una transformación que el Instituto considera parte del valor agregado del avistaje.
Impacto económico en municipios costeros
El fenómeno se percibe con fuerza en localidades pequeñas del litoral bahiano. En Caravelas, ciudad costera próxima al archipiélago de Abrolhos, el Instituto genera empleo directo y activa una red de hoteles, restaurantes y prestadores de servicios durante los meses de menor movimiento turístico. El presidente de la entidad, Eduardo Camargo, describió el fenómeno como una nueva temporada de turismo que llena el calendario en la temporada baja y redistribuye ingresos hacia economías locales dependientes del turismo estival.
Protocolos para una observación responsable
El desafío declarado por los organizadores consiste en sostener el crecimiento de la actividad sin incrementar la presión sobre los animales. Las salidas se realizan con embarcaciones habilitadas y guías certificados que respetan distancias y tiempos de permanencia cerca de los cetáceos, en el marco de un protocolo de observación responsable.
- Capacitación permanente de operadores turísticos en técnicas de avistaje.
- Educación ambiental dirigida a visitantes y comunidades costeras.
- Monitoreo científico continuo de las poblaciones de ballenas jorobadas.
- Embarcaciones habilitadas y guías con certificación específica.
- Respeto estricto de distancias y tiempos de permanencia junto a los cetáceos.
Para los viajeros argentinos que combinan playa con naturaleza, la temporada de ballenas ofrece una razón concreta para visitar el sur de Bahía entre julio y octubre, por fuera del pico estival. Cabe señalar que Abrolhos constituye un parque nacional marino y el acceso a las islas requiere permiso previo; las excursiones zarpan desde localidades del continente, principalmente Caravelas, con operadoras que coordinan los traslados y las salidas al archipiélago.
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