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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La inflación de agosto perforaría el piso del año y los alimentos marcan el ritmo de la desaceleración

Consultoras privadas ubican el IPC entre 1,5% y 1,6%, con carnes a la baja y un dólar mayorista que se sostiene por encima de los 1.500 pesos, en un contexto donde la carga financiera de los hogares ya se lleva uno de cada cuatro pesos comprometidos.

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Ivana PederneraCampo y producción · · 3 min de lectura
La inflación de agosto perforaría el piso del año y los alimentos marcan el ritmo de la desaceleración

Las principales consultoras privadas que relevan precios en la Argentina proyectan que la inflación de agosto se ubicaría entre 1,5% y 1,6%, el registro más bajo de 2026 y una señal clara de que la desaceleración de los precios se consolida mes a mes. La estimación de la firma EcoGo se ubica en el extremo inferior de ese rango, con un 1,5%, mientras que el relevamiento que conduce el estudio de Orlando Ferreres redondea una cifra apenas superior, del 1,6%. De confirmarse estos valores cuando se conozca el INDEC, se trataría del menor índice mensual desde diciembre del año pasado.

Alimentos por debajo del promedio general

El dato más relevante para el bolsillo de los hogares surge del comportamiento de los alimentos, el rubro que mayor peso tiene en la canasta de consumo. EcoGo proyectó una suba de apenas entre 1% y 1,1% para el mes de agosto en este segmento, una cifra que se ubica por debajo del promedio general y que sugiere una pérdida de impulso en uno de los capítulos históricamente más resistentes a la desaceleración. Incluso, según el mismo informe, algunas categorías como las carnes habrían registrado leves bajas de precios, una situación poco frecuente en los últimos meses y que refleja el impacto de una demanda todavía debilitada.

En paralelo, el tipo de cambio mayorista cerró la rueda del jueves en 1.512 pesos, manteniéndose por encima del umbral simbólico de los 1.500 que ofició de referencia durante las semanas previas. La estabilidad cambiaria relativa ayuda a explicar, en gran parte, la dinámica moderada de los precios de los bienes transables, entre los que se cuentan buena parte de los alimentos.

El peso de las deudas y la presión sobre los hogares

Sin embargo, el cuadro macroeconómico muestra luces y sombras, porque mientras los precios desaceleran la situación financiera de las familias presenta signos de tensión creciente. Datos del Banco Central de la República Argentina indican que uno de cada cuatro pesos que comprometen mensualmente los hogares ya se destina al pago de cuotas de crédito o corresponde a deudas que registran atrasos en su cancelación. Esa carga acumulada, que se fue robusteciendo en los últimos meses, limita de manera considerable la capacidad de las familias para acceder a nuevo financiamiento y, en consecuencia, condiciona las decisiones de consumo.

  • La expansión del crédito al consumo frenó su ritmo de crecimiento y la morosidad mantiene una tendencia ascendente.
  • Sectores con alto peso en el empleo formal, como la construcción, la industria y el comercio, muestran caídas en sus niveles de actividad frente al año anterior, lo que termina por enfriar el consumo en general.
  • Las tasas de financiamiento a corto plazo para empresas llegaron a escalar hasta el 32% anual en las últimas semanas y, si bien retrocedieron hacia el 28%, siguen ubicándose en niveles que la mayoría de los analistas considera incompatibles con una recuperación sostenida del crédito y de la actividad productiva.
  • Una inflación por debajo del 2% puede representar una pausa en la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, aunque cuánto de ese alivio se traduzca efectivamente en los hogares depende de cómo evolucionen los ingresos en los próximos meses.

De este modo, el cierre del octavo mes del año configura una postal económica atravesada por una doble lectura: por un lado, el frente inflacionario muestra el indicador más alentador del ejercicio, con los alimentos como capítulo destacado; por el otro, el frente financiero y productivo revela que el consumo masivo todavía no encuentra el piso necesario para reanimarse. La pregunta que atraviesa a los hogares es, justamente, si la menor inflación se traducirá en los próximos meses en una mejora palpable en los precios de góndola o si, por el contrario, las cuotas, los servicios y los alimentos siguen recortando márgenes al salario real de las familias argentinas.

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Ivana PederneraCampo y producción

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