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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Leticia Brédice debuta como autora y directora de la mano de un Milagro muy personal

La actriz estrenó en el Teatro Santa María una obra escrita y dirigida por ella, en la que comparte escenario con su sobrina Ananda Li Brédice. En paralelo, interpreta a Susana Giménez en una serie de Netflix y canta en el reality Es mi sueño de eltrece.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Leticia Brédice debuta como autora y directora de la mano de un Milagro muy personal

Las luces del Teatro Santa María todavía estaban tibias cuando el viernes 4 de septiembre cayó el telón por primera vez sobre Milagro, la obra que Leticia Brédice escribió, dirige y protagoniza. La sala, ubicada en el corazón de Buenos Aires, se llenó para acompañar a una actriz que después de más de tres décadas de carrera decidió dar un paso largamente postergado: ponerse detrás del texto y de la puesta para contar, en primera persona y a su manera, una historia que le pertenece. La producción lleva la firma de Darío Arellano, y la función inaugural funcionó como una suerte de declaración de intenciones: Leticia ya no se limita a decir lo que otros escribieron, sino que se anima a decir lo suyo.

Quien vaya a la sala con la expectativa de reencontrarse con la Leticia de films como Ceniza del paraíso o Nueve reinas va a descubrir a una intérprete que se permite otra vulnerabilidad, otra pausa, otro ritmo. La pieza la muestra caracterizada como María de los Milagros Figueroa Alcorta, una mujer que alquila un teatro para decir en voz alta todo lo que nunca se animó. El personaje tiene algo de valiente y algo de desesperado, y la actriz lo recorre con esa mezcla de ironía y desamparo que ya se volvió su marca registrada. En ese recorrido, la acompaña Ananda Li Brédice, su sobrina, que despliega una galería de personajes que funcionan como espejo y contrapunto de la protagonista.

Un linaje de mujeres artistas, formadas en la misma escuela

El vínculo entre las dos artistas excede lo familiar y se nota en escena. Ambas se formaron desde chicas en la escuela del director Norman Briski, un dato que a esta altura ya forma parte del ADN creativo de buena parte de la actuación argentina. Ananda, además, se desempeñó como asistente de dirección en este proyecto antes de subir con su tía al escenario, lo que le dio a la propuesta una base técnica que la propia Leticia valora especialmente. Estar con mi sobrina es un sueño y un aprendizaje, dijo Brédice, y agregó, con esa tonada porteña que se le escapa siempre que se emociona: en nuestra familia somos de un linaje de mujeres artistas.

“Logramos solidificar una parte de la obra que realmente queríamos contar.”Leticia Brédice

La actriz describió el proceso creativo como una evolución larga, paciente, casi artesanal. El proyecto arrancó como una performance experimental y, con el paso de los ensayos, fue ganando espesor hasta convertirse en el espectáculo que hoy puede verse los viernes y sábados en Santa María. Esa transición, que en otras manos podría haber quedado en un intento fallido, acá se nota sólidamente resuelta: Milagro tiene la textura de algo que fue creciendo de a poco, de algo que encontró su forma después de muchas pruebas.

Un presente con muchas butacas ocupadas

  • Estreno teatral con obra propia en el Teatro Santa María de Buenos Aires, bajo producción de Darío Arellano.
  • Interpretación de Susana Giménez en la serie sobre Moria Casán disponible en Netflix.
  • Participación como concursante en el reality de canto Es mi sueño, conducido por Guido Kaczka en eltrece.

Milagro coincide con uno de los momentos de mayor actividad profesional para Brédice. En paralelo al estreno, la actriz se metió en el papel de Susana Giménez en la serie biográfica sobre Moria Casán que se puede ver en Netflix, y aceptó el desafío de cantar en el programa Es mi dreamed, el reality musical de eltrece. Son tres frentes abiertos al mismo tiempo, una especie de triple exigencia que pocas actrices del medio podrían sostener sin que se les note el cansancio. Y sin embargo, Leticia llega a cada uno con energía renovada.

Sobre el personaje que creó para sí misma, la actriz señaló que la historia recorre los milagros cotidianos que una persona reconoce cuando se pone a contar su propia vida. Lo que tengo para contar es el milagro de la vida, resumió. Todo lo que sucede en el escenario es inesperado y a la vez gracioso. Es como la vida. La definición, casi un manifiesto, condensa el espíritu de una obra que apuesta por la emoción sin golpes bajos y por el humor sin estridencias.

El debut detrás del papel y del telón

Milagro es, en definitiva, la primera obra de Brédice como autora y directora. No es un dato menor para alguien que empezó a actuar a los 13 años y lleva en el cuerpo un currículum que incluye títulos enormes del cine y la televisión argentinos. Largar algo propio a esta altura de la carrera es, en sí mismo, un acto de coraje: ya no hay excusas, ya no hay libretos ajenos donde esconderse. Es ella, sus palabras, su mirada del mundo, su familia en escena. Y se nota. Esa es, para mí, la verdadera sorpresa de la función: una Leticia Brédice que, en lugar de buscar refugio en lo conocido, se expone como nunca. Sale del Teatro Santa María con la sensación de haber visto a una artista reconciliarse con su oficio y, de paso, regalarle a su público un pedazo íntimo y luminoso de su propia historia.

LB
Lorena BergamascoCultura y espectáculos

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